Autopistas sin límites de velocidad: Rorro Berjano abre caminos

Un caníbal de la pintura, acaba entendiendo el oficio de la relación fraternal del color y la luz desde un atellier expresivamente iconográfico. Sus múltiples referencias son fundamentadas por un punto de vista irreverente, caricaturesco y mistérico por eso, muchas veces, termino por afirmar que los salvajes necesitan espacio y largo camino donde correr rápido.

Su pasión por las culturas ancestrales han hecho que, el mundo afrocubano, sea parte ordinaria de sus directrices discursivas a través de la santería, la mitología Yoruba o desde cualquiera de los entramados contemporáneos y urbanitas, como la cultura popular, el mundo de los signos y el esoterismo frívolo de la cultura de masas. Su marcado estilo apunta al arte urbano, el bad painting, el expresionismo abstracto, la nueva figuración y los distintos reduccionismos pictóricos que podemos encontrarnos a través de la postmodernidad.


Rorro Berjano suele envolverse de los discursos planteados en series de trabajo anteriores, para revisar y extrapolar los contenidos iconográficos y conceptuales que le llevaron a indagar, sobre el animismo y la espiritualidad, en sus distintas peregrinaciones a La Habana.

Sus distintas contextualizaciones, abren una nueva elocución sobre las experiencias iniciáticas que le mantuvieron en contacto, desde las posibilidades plásticas y objetuales, con la cultura ancestral afrocubana y con la atmósfera antropológica social que observó en su progresivo acercamiento al sincretismo y al mestizaje religioso, que protagonizan parte de la idiosincrasia latino-caribeña e incluso la suya propia. Un particular enfoque que se nutre de numerosos elementos que afirman, con rotundidad, un posicionamiento elevado y transcendental en torno a distintos precedentes formales como el graffiti, la cultura popular o la estética primitivista, filtrados por la yuxtaposición de ideas y registros pictóricos cercanos al imaginario colectivo actual.
Su compromiso creativo manifiesta, categóricamente, un palimpsesto hipernarrativo de coherencia y revelación del folclore, así como los riesgos que conllevan aproximarlos a la poética profana del conocimiento donde, por ejemplo, A. R. Penk y Keith Haring podrían jugar una partida de cartas fratricida.

Desde el carácter sígnico, el extremeño anexiona las distintas analogías que pueden establecerse entre la negritud occidental -desde el análisis antropológico que la cultura barroca andaluza nos ofrece-, la desnudez cualitativa de la muerte, el más allá, y el desorden poético que las tradiciones intentan mantener dentro de un juicio conflictivo y carnavalesco, a través de las distintas máscaras y envoltorios que se hacen visibles desde la existencia histórica.

Este transcriptor de símbolos, según las ideas de Mijaíl Bajtín, lo conducen vectorialmente a lo ideológico, como un reflejo mecánico de una realidad inocente: el signo y el símbolo es un fenómeno complejo que refleja y proyecta las complejidades de la urdimbre social.
Dependiendo del contexto, significar una o muchas cosas, es tan escurridizo como poco confiable. Es semánticamente móvil, inacabado, abierto, dinámico, capaz de generar nuevas informaciones a diferentes receptores. El arte por ello, no refleja la realidad sino que se alimenta de diferentes conceptos -económicos, filosóficos y sociales- que afectan a ésta para así elaborarla e interpretarla, como componente inseparable de evaluación de unos hechos. Se crea así el objeto/discurso en el que el artista -que también es un yo social- aparece como mediador, invirtiendo la lógica del canal comunicativo en la medida en que todos somos emisores, escuchando, leyendo o creando. 

En ese sentido, las batallas de ideas de Berjano, son un búsqueda que le obligan a discernir entre ensoñación y catálisis fenomenológica: el hostigamiento de un camino que es necesario desplegar en forma de rapaz conceptual -a modo de elocución animista y telúrica- donde los pies están en pleno contacto con el suelo que pisamos, llevemos o no calzado, y donde siempre tenemos vía libre para recorrer el camino a la velocidad que necesitemos.

El trabajo de Rorro Berjano ha sido contextualizado por todo el mundo, a través de Gráfika -con la gentileza del Intituto Cervantes de Beirut, Ammán, Burdeos o Toulouse, Argel y Sofía- por ejemplo. O participando en numerosas colectivas, fuera también de nuestras fronteras, como en San Diego en California o en Berlín en Alemania. Es miembro fundador del proyecto La Nave Spacial, espacio en el que desarrolló su última individual denominada “New gods, new retables” y, su obra, está presente en colecciones como la de la Fundación Focus-Abengoa, el ATHIC de Taiwán o el Grupo Lozano. Ha recibido numerosas menciones y becas, y su trabajo ha sido representado en ferias como: KIAF en Seúl, ARCO en Madrid, CIGE en Pekín o Forosur en Caceres.

Texto escrito por Marcos Fernández para Enlac(E)s.XE -un proyecto del MEIAC- en el año 2014.

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