Entrevista a David Szauder aka. Pixel Noizz

David Szauder es un artista originario de Budapest, nacido en 1976, que hace del píxel una evocación onírica de interferencias, de errores digitales y de algoritmos fallidos. 
Este húngaro afincado en Berlín manifiesta, desde hace muchos años, un superlativo interés por lo multidisciplinar, posicionándole en varias latitudes de investigación, tanto técnica como conceptual, en base a la profusión de tangencias que pueden establecerse en relación a los nuevos medios. 
Vídeoartista, vj, performer, artista generativo o artista intermedia son muchos de los calificativos que emplea para desarrollar sus tesis que, desde la codificación de la imagen y desde la realidad del lapso digital, abren paso a un singular modo de entender el pulso del byte en la sociedad contemporánea. 

1. Después de haber cotejado tanto tu biografía como tu trabajo en si, reconozco muchas referencias que parten de la inquietud tecnológica. Es muy placentero ver cómo tu trabajo tiene la capacidad de ensoñar, desde unos orígenes poéticos, una realidad próxima a la ciencia ficción y a un futuro incierto. ¿Cómo concibes la paulatina pugna entre tecnología y lo naturalmente humano? 

No lo valoro realmente de esa forma. El ser humano reinventó la tecnología, convirtiéndose en una parte de nuestra vida cotidiana. No lo considero algo malo pero no hay vuelta atrás en este punto. 

Siento que es más importante entender la cultura digital y empezar a vivir con ella. Y sí, en mi caso distingo la importancia de la utilización de diferentes técnicas de programación digital, como fundamentos de mis composiciones, tratando también de manejar con mucho cuidado la relación entre el concepto y la tecnología o, digamos, las emociones y la tecnología. Su relación es tan frágil, que es difícil encontrar un delicado equilibrio entre ellos. Otros aspectos más enfáticos, son un hecho que todo el mundo puede notar al ver mis imágenes. A veces, este tipo de equilibrio me lleva a una especie de callejón sin salida, que domina mis días por períodos largos, pero un examen repetido y cuidadoso de mis obras es de gran ayuda para encontrar un subterfugio. Esta escapatoria puede ser basada en la tecnología, por ejemplo, con la introducción de un código nuevo o mejorado, pudiendo ser la transformación del concepto. Cuando siento que el equilibrio se obtiene otra vez, entonces puedo dar un paso adelante con mis imágenes de nuevo. Así que para responder a tu pregunta directamente: aquí no hay lucha, sólo una serie de repetidos intentos de restaurar y manejar la firmeza cuidadosamente. 

2. El concepto glitch es algo que observamos como denominador común en el mundo digital. Yo lo interpreto a modo de fallo expresivamente útil, en ciertas latitudes, pero también lo distingo como un intervalo incorrecto en el mundo del vídeojuego donde, muchas veces, éste es también parte del decálogo cotidiano en el ámbito de la programación. Háblanos de cuáles son tus ideas, que emergen de las interferencias informáticas, como parte de la piedra angular de tu discurso. 

Bueno, no soy un artista glitch ortodoxo, utilizo el fallo, el error, el artefacto, el fracaso y la corrupción, porque el mundo imaginario digital me ofrece un sentido emocional especial. ¿Por qué? ¿Qué es la computadora, y cuál es su función principal? La computadora es un sistema teóricamente perfecto. Bien diseñado para ser un sistema inmejorable. Con un ordenador se puede hacer un trabajo, escribiendo textos perfectamente porque, al contrario de la máquina de escribir, el texto puede ser corregido o modificado en cualquier momento. Nuestras fotos digitales pueden ser manipuladas, refinar el color y cortar el detalle inesperado, en cualquier momento. O crear música a partir de muestras de sonido, añadir efectos, realizar un gran éxito en un par de horas. Todo es posible en teoría y cuando queramos. O simplemente tomar los vídeojuegos como un shooter en 3D, con el paradigma único de cómo hacerlos más realistas. Pero hay más. Cuando todo está funcionando perfectamente en una máquina perfecta, podemos estar satisfechos y sentir una felicidad ilimitada. Este tipo de afecto o de reacciones son una tontería para mí. ¿Dónde están entonces los verdaderos sentimientos y emociones? ¿Dónde está la actitud humana al experimentar los resultados accidentales de lo humano? El sistema perfecto corrige nuestros errores. Si veo un error, un fallo de funcionamiento -un problema técnico, si se quiere-, la máquina perfecta y el perfecto sistema desaparece, lo que tengo delante de mis ojos es algo que es accidental o humano: un sentimiento muy positivo para mí. Positivo porque en esos puntos me puede gustar el equipo informático: uh, tú provocaste el error, tú no eres perfecto tampoco. Algo como esto. 

Esta actitud me lleva a utilizar estos errores: a buscarlos, encontrarlos, para después aplicarlos. Al igual que los temas constituyentes de mis fotos. 

3. Consigues que, estas variables del error en la cultura digital, tengan un calado más humano del que podemos prevenir. Observo que usas la fotografía, como receptáculo de estas tentaciones, a través del la manipulación de antiguos retratos familiares e, incluso, también aprecio que haces una llamada para que el público pueda interaccionar en tus planteamientos colaborando activamente. ¿Qué relación encuentras entre la realidad de la vida anónima de parentescos y la sucesión ilusoria del deseo digital? 

Se trata de un tipo de relación estrecha, llena de sorprendentes referencias cruzadas. Hice mi mejor esfuerzo para desarrollar una idea estúpida como fórmula para encontrar cosas, pero es una tarea demasiado severa para explicarla. Brevemente: todo el proceso se basa en un código bastante complicado que no se explica aquí, ya que sería bastante extenso para aclarar sus especificidades. El punto es que no es un mero código para convertir una parte de la realidad en otra forma, obteniendo una representación digital diferente de una conmutación a otra ruta de (inter)mediación. Todo el proceso está impulsado emocionalmente, porque cuando se utiliza este código para convertir a las imágenes, cuando se filtra la vida anónima de estas personas que vivieron hace muchos, la tentación que reconocemos parece ser irresistible. En muchos casos, las personas durante el proceso no se convierten sólo en anónimos, también en personajes sin rostro. Ellos no están perdiendo su identidad como podríamos apreciar, ya que no es tan simple como eso. La manipulación de la identidad del molde original, es un proceso de sustitución que en un momento dado los convierte en un mundo diferente: a partir de ese momento, esta persona o personas que no existen no son más que los protagonistas o los habitantes de mi imaginación. 

4. La sinestesia parte del deseo sensible. Un deseo que denomina Andréi Tarkowski, en su grandiosa película Stalker, como un objeto de sufrimiento. ¿Consideras que la fatalidad tecnológica es un argumento para pensar que la depresión, como plaga, aumenta la fuerza de la descontextualización sensible de las interferencias perceptivas? 

No es exactamente, según mi forma de pensar, de ese modo. Es una especie de desafío, tal vez, cómo es la forma de manejar las emociones y la tecnología en conjunto. Tal vez sea mi problema, porque yo no veo ningún tipo especial de descontextualización. Cuando empecé a trabajar con el arte digital utilicé muchas maneras técnicas para generar los resultados. Éste fue siempre un emplazamiento muy limpio y neutral pero, fuerte estéticamente. Por un tiempo resultó ser agradable, ya que admiraba el poder del código que me direccionaba a este tipo de imágenes, pero siempre me perdía algo. Un día en el que trabajé con una forma estructural muy común -partes de esferas dispuestas verticalmente- como un túnel enorme con las superficies cubiertas entre sí, conocí a mi primer fracaso, mi primer error. La primera reacción natural fue corregirlo después de haber encontrado la solución, pero entonces, caí en la cuenta de que la estructura sin artefactos parecía menos fuerte. En ese momento descubrí la fuerza y la importancia del error, y comencé a usarlo como un componente digital. A partir de este momento, todavía estoy buscando este tipo de molestias en los artefactos, tratar de entenderlos y utilizarlos como componentes de la composición. 

5. En tu trabajo, pones en manifiesto, las cualidades suficientes para que una persona sinestésica pueda experimentar, narrativamente, los contenidos de una manera distinta a la de una persona no sinestésica. La memoria, alojada en el hipocampo, nos hace presentar el ensimismamiento emocional como una carta de interferencias -destructiva o constructiva- de varios tipos de sensaciones en un mismo acto perceptivo. ¿Qué importancia tienen, en tu trabajo, los distintos enlaces que relacionan a la memoria con con el sueño de ésta?

Bueno sí. Ese es el punto en el que todo empezó, respecto al proyecto de la sinestesia, que desarrollo desde hace dos años. Quería crear una compleja instalación interactiva que reflejara el mundo imaginario de ciertas personas sinestésicas. Mientras tanto, he descubierto la relación entre algunas de mis imágenes basadas en patrones mayores y el imaginario mundo interior de este tipo de personas. Una de ellas empezó a hacer comentarios sobre mis imágenes y, sobre la base de sus reinterpretaciones, comenzó todo a circular en torno a la idea de la memoria visualizada. La sinestesia es una cuestión importante, siendo una función muy especial de la mente humana, pero lo que quería era agarrar algunas de las manifestaciones más realistas de la memoria, es decir, la memoria como parte de la conducta humana. El ser humano y el ordenador tienen diferentes tipos de memoria, pero la palabra que usamos para etiquetarla es la misma. El cerebro humano graba recuerdos y también lo hace el equipo informático. Una vez que los recuerdos se almacenan, se pueden recoger y registrar en cualquier momento, utilizándose como materia real. En el caso del tiempo de la memoria humana que considero un factor importante: con el paso del tiempo, empezamos a olvidar ciertos particularidades de los recuerdos como, por ejemplo, los detalles de una fotografía. Como si se tratara de una corrupción de la memoria humana (no es en realidad), empezamos a no recordar los detalles adecuados. Por ejemplo, en la foto del tío James, había un gato blanco en su regazo y estaba sosteniendo un bate de béisbol, pero cuando el protagonista lleva 15 años sin ver la instantánea, estamos bastante convencidos de que el tío James tiene un gato gris mientras sostiene un palo de golf. Este es el fallo de la memoria y esto es lo que se observa en mis recuerdos fallidos, que finalmente he concebido como composiciones de imágenes. Puedo usar la memoria de la computadora para almacenar la imagen de la derecha, y elegir algunas piezas que quiero cambiar, sustituyéndolos por diferentes fragmentos de la memoria del ordenador. Es como basura digital o, simplemente, la corrupción de estos fragmentos con los diferentes códigos informáticos, mientras establezco minirelatos en torno a ellos.

Entrevista realizada por Marcos Fernández para DOZE Magazine en el año 2013. 

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