La ilustración expansiva

Es hora de la ilustración de vanguardia. Esa que desiste al peso de las convencionalidades y que se antoja caprichosa en su ir y venir, en su vírico recorrido a través de las páginas más atrevidas, las campañas de publicidad más arriesgadas y la perpetuación de los iconos reconocidos de la cultura popular.

Por la mesa de dibujo de este peculiar ilustrador, han pasado algunas de las identidades más notorias de los últimos años. Actual abanderado en portada de la recurrente edición de Illustration Now, en su cuarto volumen, de los alemanes de Taschen y referente estético para conocidas marcas como Fiat, Nike, Coca-Cola o Mahou, su trabajo a traspasado las fronteras necesarias que han posicionado su gráfico credo en revistas como The Wall Street JournalMen's Health MagazineLA Times Magazine y captado por las agencias más prestigiosas del internacional panorama publicitario actual.

Observamos en su trabajo los rostros de deportistas como Kobe Bryant o Lebron James, músicos como Byron Janis, Leon Fleisher o Gustavo Dudamel, e incluso esos que recientemente ganaron un mundial de fútbol en el antiguo país de los afrikáneres.

Su estilo, como bien denomino en el encabezado de este texto, lo considero expansivo. Desde la quietud estática del retrato y la figuración más fidedigna, Gabriel Moreno eleva un imaginario orgánico y transparente, a través de un gesto y una calidad gráfica majestuosa, donde la epidermis de sus retratados adquieren la nobleza de lienzo mutante, tatuados a modo de proyección, utilizando el papel y el lápiz como base fundamental de una plástica que, aderezado con acuarela y otros recursos, se prolonga desde la obra única, el monotipo y hasta la estampa digital.

La yuxtaposición de sus arquetipos invitan al palimpsesto y a la acumulación donde aparece un elemento fetiche, que dota de gran ritmo a sus composiciones, como protagonista: el pelo como fibra evolutiva que envuelve las formas y las unifica en un entorno tan surreal como provocativo ya que, este joven cordobés nacido en Baena en 1973, capta la sensualidad femenina como un arma poderosa de creación. 
En sus propias palabras: La pura motivación, me gusta mirar a una mujer y me gusta pintarla. Puede parecer todo lo superficial o profundo que uno quiera y según las vueltas que se le quieran dar. Y es que hay dos cosas que me llegan al estómago, ver imágenes del tipo de las que abren los telediarios en las últimas semanas y ver el cuello de una mujer, una boca… no tengo capacidad para reflejar en mi trabajo la primera parte, pero si la segunda. Es así de sencillo.

No cuestionamos que el móvil sea tan honesto puesto que, en un parangón más amable, la belleza femenina sigue mostrando un interés cautivador que va más allá de las posibilidades que podemos encontrar en la sobremesa de un casposo y poco nutritivo telediario.

Y si, podemos afirmar que las formas femeninas son un carburante que durante su combustión, como acto metodológico, provoca que la estructuración de los objetivos se formulen con la coherencia de un artista que sabe perfectamente lo que hace y eso, en el mundo en el que vivimos, se agradece y lo considero un acierto, originando que sus ilustraciones sean un atingente extramuros, ya que es digno de unos vítores tan expansivos como la bomba creativa que suponen sus trazos de grafito sobre el blanco papel.

Texto escrito por Marcos Fernández para Clone Magazine en el año 2012.

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